Recuerdo cuando creía no tener nada, estaba segada, aunque soñaba con comerme el mundo a mordidas, no sabía por dónde empezar, por más que abría mi boca no cabía en ella.
Estaba distraída con cosas que realmente no importan, pensando que no tenía esto o lo otro, no me daba cuenta que siempre lo he tenido todo.
Luego entendí que el mundo se degusta despacio, lentamente como un fino chocolate al que pones en tu boca y empiezas a sentir como su dulzura la invade.
Disfrutar la vida, ser felices, dar amor, para eso estamos aquí.