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sábado, 15 de noviembre de 2008

Elisa - Carta para Fabián

Eres como un ángel que llegó a alegrar mi vida.

La verdad no sé que vaya a pasar cuando nos veamos, tampoco sé lo que pasará después, lo único que espero es que esta carta llegue a tus manos. Para cuando la estés leyendo, tal vez yo ya esté un poco lejos, aunque espero haberme quedado para siempre en tu corazón, en un pedacito aunque sea, pero que sea solo mío, un espacio dentro de ti, dedicado a mí.

Siento que eres un gran apoyo en mi vida. Confío en que todo va a salir bien, vas a ver que sí.
Por favor échale muchas ganas a todo, ya sé que siempre te lo digo pero quiero que sepas que sea lo que sea que quieras hacer yo te voy a apoyar.

Trataré de estar siempre disponible para escucharte, así como tú has estado para escucharme cada que lo necesito. Confía en que pronto estaremos juntos nuevamente. Llama cuando quieras, yo trataré de llamarte también, tenemos que encontrar la manera de comunicarnos sin que nos cueste tanto.

Eres un gran chavo, te admiro, estoy muy orgullosa de ti, ya te lo he dicho pero quiero que lo recuerdes cada que leas esto. Eres muy inteligente, eres muy capaz, tanto que todo lo que te propongas lo harás, todo lo que desees lo obtendrás, ten mucha fe de que así será. Pídele a Dios que te de fuerza, que te cuide y que te ilumine siempre para escoger el mejor camino. Yo estaré orando por ti.

Te quiero mucho, en este momento quisiera abrazarte y ten por seguro que mientras tú estés leyendo esto, yo estaré ya extrañándote.

Piensa en mí, sueña conmigo yo haré lo mismo. Cierra los ojos y recuerda ese tan esperado y hermoso primer abrazo que nos dimos. Durante las noches, cuando más me extrañes, voltea a ver el cielo, mira la luna o la estrella más brillante y piensa que yo también tengo mis ojos puestos en ella cada que te extraño.

Tuya…

Elisa



lunes, 6 de octubre de 2008

Elisa - Esperando

Esta vez no era porque no la llamaba algún hombre, no le dolía el orgullo, ni estaba desesperada por salir el fin de semana, simplemente la angustia que sentía Elisa era cada día más grande, habían pasado ya cuatro días desde la última llamada de Fabián.

-¿Me estaré preocupando de más? ¿Andará bien? ¿Por qué no me ha llamado? Dijo que tres días y ya van cuatro- pensaba Elisa.

Mientras, a una distancia considerable de donde ella se encontraba, Fabián corría tras un narcotraficante.

-¡Párate cab#$&!- Le gritaba y corría lo más rápido que podía tras del sujeto, que parecía ser un hombre maduro de algunos 50 años, pero que conocía la zona y se escabullía bien entre los matorrales alumbrados solo por la luz de la luna.

Llegaron hasta un rio y el tipo se aventó al agua. Fabián se enojó mucho, sacó su linterna y pudo ver al sujeto entre las ramas de un árbol que había crecido torcido y quedaba tocando el agua. Se quitó su fornitura, le entregó su arma a un compañero que ya había llegado hasta el lugar, aventó el casco al suelo y se tiró al agua. Nadó con botas y uniforme puestos, alcanzó al tipo que desesperado no hacía más que insultarlo, forcejearon y Fabián tuvo que darle un puñetazo en la cara para poder someterlo.

Los vientos del norte hacían que se escucharan a distancia los suaves compases del pescador de hombres que sonaba desde la torre de la catedral en la ciudad donde se encontraba Elisa, logrando atrapar con sus delicadas notas a todo aquel corazón que estuviera a su paso con el oído atento. Ella escuchaba y respiraba hondo para guardar la calma, quería pensar que todo estaba bien pero no lo conseguía.


Fotografía de iojan

jueves, 18 de septiembre de 2008

Elisa - Veo veo el Six Pack

Por lo menos para el viernes, Elisa ya tenía planes pues Saúl la invitó a un partido de futbol dónde juega como mediocampista.

Llegó el viernes, Saúl pasó por ella, luego a comprar agua y hielos para el súper termo del equipo y mientras se bajó a comprar las cosas, Elisa se quedó en el coche, seguía pensando en la forma tan extraña que se comporta Rodrigo, escuchando El recuento de los daños a todo volumen en el estéreo…

-“Ooooh no, no, no, no, no, no puedoooo reponermeee de tu forma tan cruel de abrazarme si sabiiiias que no ibas aaaamaaarme ¿qué ganaaabas, qué ganaaaabas con besarme? - Cantaba a todo pulmón, estaba recordando los besos que le había dado Rodrigo y se preguntaba - ¿Qué estoy haciendo mal?

En eso regresa Saúl con las cosas, abre la puerta para apretar el botón que abre la cajuela y dice: -¡Bájale a ese mugrero Ely, mejor pon a los Cadetes o música de verdad!

Elisa no hace caso a la petición de Saúl y sigue cantando, mientras él llenaba el termo.

-Vamos por a pasar por Jorge - dice Saúl cuando entra al coche. – Es un delantero y juega muy bien el wey - se acomoda en el asiento, se abrocha el cinturón de seguridad y le mueve al estéreo para cambiar la música.

Llegan a la casa de Jorge y cuando este sale, Elisa se queda boquiabierta viendo lo apuesto que es pero trata de disimular.

-Que onda wey ¿listo para dar una goliza?- saluda Jorge a Saúl cuando entra al coche – ¡Ya sabes! –Responde Saúl y después los presenta.

Durante el camino, Jorge no hace otra cosa más que interrogar a Elisa, quien responde amablemente pero sin demostrar mucha atención, pues se percató del interés que había despertado en él.

Un rato después llegaron al campo, Elisa se sentó bajo la sombra de un árbol, Saúl le pidió que cuidara sus objetos personales y que si llamaba su mamá o alguien de su familia respondiera, pero si era la novia, no.

-Esa vieja – le dice Elisa a Saúl en tono burlón- te trae marcando el paso- Él solo sonríe y se va trotando para calentar.

Jorge deja sus cosas cerca de Elisa -¿Me puedes cuidar mis cosas también Ely? – le pregunta – El primer gol que meta, te lo voy a dedicar – agrega mientras se acomoda las calcetas.

-Ah ¿si? ¡ok!- Le responde –Presumido- piensa mientras le sonríe de forma coqueta.


El partido empezó y sí, la novia de Saúl llamó, pero Elisa no respondió. Levantó la vista después de voltear por quinta vez a ver el celular de Saúl, que vibraba y acto seguido sonaba con la canción reggaetonera Veo veo -Y critica mis gustos musicales- pensaba- a lo lejos, después de la tela ciclónica que rodeaba al campo, se veía pasar un convoy militar, cosa muy común en una ciudad tan conflictiva.

Al ver a los soldados, se acordó de su amigo Fabián, miró al cielo y pensó – Dios mío cuida mucho a ese niño, tú sabes las ganas que le pone a su trabajo, por favor no permitas que nada le suceda-

Un grito de ¡Goooooool! Interrumpe las plegarias de Elisa, quien voltea hacia la portería contraria y ve cómo Jorge, se levanta la playera dejando ver su marcado abdomen mientras corre festejando el gol que acaba de meter, voltea a verla, le avienta un beso, le guiñe un ojo y Elisa con una sonrisa nerviosa, casi babeando ve corazones y como no queriendo su six pack.

En eso timbra nuevamente un celular, pero en esta ocasión con el clásico “ring, ring” y Elisa identifica que es el suyo.

-Bueno- responde.
-¡Que onda princesa! ¿Cómo estás? – se escucha la voz de Rodrigo.
E -Bien, bien ¿y tú?
R - Muy bien gracias a Dios, se escucha mucho ruido y viento ¿qué haces, dónde andas?
E - En un partido de fut.
R - ¡Aaah! ¿Sí? ¿Y con quién o qué?
E - Con Saúl
R – Mmmm, ¡órale, no pues qué bien! yo te iba a invitar al cine, pero bueno, ya será en otra ocasión.
E – Pues me hubieras llamado más temprano Rodrigo o me hubieras dicho anoche que te llamé.
R – Si ya sé que contigo tiene que ser previa cita si no, nada… Sale cuídate, estamos hablando, te dejó porque estás ocupada.
E – ¡Ay Rodrigo! Ok, cuídate - dice en tono desanimado - hablamos…
R – Bye.
E – Bye.

Cuelga y se queda pensando - ¡Ya se enojó! ¡Que tonta! ¿Por qué no le dije que nos viéramos más noche? – Pone sus codos en sus rodillas y su barbilla en sus manos, suspira mientras mira el suelo.

El partido termina, Jorge y Saúl también terminan, pero empapados en sudor.

-¡Waaacala!- exclama Elisa – Miren lo sudados que están, han de apestar horrible- les dijo mientras les hacía gestos.

-¡Cálmate Ely! Porque te vamos a abrazar así como andamos de sudados – dice Saúl.

-¡Nooombre! ¡Estás loco! – exclama Elisa y hace un ademan con la mano.

-¡Aaah cómo de que no! – dice Jorge mientras se acerca a ella y Saúl lo sigue.

-¡Nooo, wacala, quítense de aquí! – Gritaba Elisa, tratando de defenderse, pero fue inútil pues aquellos hombres sudorosos, la abrazaron sin piedad.

De regreso, camino a la casa de Jorge, con los vidrios del coche abajo, el interrogatorio a Elisa continuaba. Saúl sonreía pues ya se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo. La pregunta de los sesenta y cuatro mil no se hizo esperar –¿Y qué dice el novio, es celoso? – Saúl suelta la carcajada y Elisa le da un golpe en el brazo - ¿Qué, pregunté algo malo? – preguntó Jorge un tanto apenado.

-No Jorge, lo que pasa es que Saúl se burla porque no tengo novio- dice Elisa cruzándose de brazos y haciéndose la ofendida.

- ¿Pero cómo es eso posible? Una chica tan bella como tú y sin novio...-

-Así es Jorge- lo interrumpe Saúl – De hecho, la andamos rifando ¿quieres un boleto? – Elisa lo vuelve a golpear -¡Te calmas Saúl! – dice sonriendo y fingiendo molestia.

Ya frente a la casa de Jorge, este le dice a Elisa – Pues… Saúl se va a ir con la novia… ¿Tú que vas a hacer más de rato Ely-

-Mmmm, la verdad no tengo planes – responde dudosa.

-Entonces te invito a cenar- dice entusiasmado- Pásame tu número y te llamo en una hora para ponernos de acuerdo…

Fotografía de Galabassoo



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Más sobre Elisa:
La misión y el fin en casa
Llamada por error
Revólver imaginario
Una noche de baile
Voy a responder, tal vez la llamada sea para mí…

jueves, 11 de septiembre de 2008

Elisa - La misión y el fin en casa

Eran alrededor de las 10:30 p.m. de un jueves, sonaba el celular dentro de la bolsa de Elisa quien se encontraba tirada de panza en la cama de su mejor amigo Saúl, viendo la tele, mientras él, estaba en la sala hablando por teléfono con su novia.

No había otro lugar en la casa cómodo para estar, más que la recamara de Saúl, pues días antes había llovido, los sancudos se reproducían por montones y el calor fuera del aire acondicionado del cuarto, era insoportable. Elisa sacaba las cosas de su bolsa desesperadamente sin encontrar el celular. Quería con todas sus fuerzas que Rodrigo la llamara para invitarla a bailar pues no tenía plan alguno el fin de semana y moría de ganas por verlo.

Cuando por fin logra sacar el celular, ve que tiene una llamada perdida de Fabián –“Chincheros, era el sorchito” (piensa). El móvil vuelve a sonar y ella lo abre para responder.

Elisa -¡Que onda niño! ¿Cómo estás?

Fabián -Bien mija, llamo para decirte que me acaban de asignar a una misión y quizá no pueda llamarte en los próximos tres días.

E -Ah! Sí? Misión de que o qué?

F -Ammm, no te puedo explicar a detalle, solo llamo para que no vayas a estar preocupada por mí.

E -A ok niño, pues cuídate mucho, pero me intriga eso de que no puedes entrar en detalles, de todos modos ya imagino de qué se trata.

F -Si bueno en un rato más nos envían, dijeron que cómo a las 3 de la madrugada salíamos, pero estamos todos ya listos por si se adelanta la orden.

E -Fabián, no te vayas a hacer el valiente.

F -¿Cómo?, yo soy valiente Ely, no me digas eso.

E -Si niño, sé que lo eres, pero a lo que me refiero es que, si son muchos, corre, por favor Fabián no te vayas a hacer el valiente y quieras enfrentarte a ellos tú solo, sabes que no tienen piedad.

F -Lo sé, pero no te preocupes, todo va a salir bien. Bueno tengo que colgar, voy a tener que apagar el celular.

E -Bueno, cuídate por favor.

F -Si niña, luego te hablo.

E -Ok, bye…

F -Órale, hasta luego…

Elisa se quedó muy preocupada, sabía que lo enviarían a combatir el narcotráfico. Cerró los ojos un momento y le pidió a Dios que lo cuidara. Abrió los ojos y el celular nuevamente pero esta vez para llamar a Rodrigo, solo bastó con aplanar el botón de marcado pues era el último número al que había llamado. Sonó varias veces, la llamada fue enviada al buzón de voz, Elisa colgó. A los cinco minutos volvió a marcar.

Rodrigo respondió -¡Que onda princesa! ¿Cómo estás?

Elisa -Bien, y tú ¿Cómo estás?

R -Bien bien, ando con mis amigos, estamos aquí afuera de la casa de uno de ellos.

E- A ok niño, no pues yo estoy en casa de Saúl, pero está hablando con la novia y yo estoy sola acá viendo la tele súper aburrida.

R -Entonces, ¿Me llamas porque estás aburrida?

E -No, no ¡cómo crees! Tenía ganas de escucharte…

R -Aaaaah! ¿Estás con tu amigo en su casa? (la interrumpe Rodrigo) ¿Y están solos?

E -Sí, bueno no, su abuelo está también. Saúl fue por mí a la casa y lo acompañé a comprar unas cosas, luego fuimos a cenar unas hamburguesas y vinimos para su casa porque la novia le estaba enviando mensajes pero no tiene crédito para responderle, entonces le llamó de aquí.

R -Mmmm, no pues está bien, yo voy a seguir aquí con mis amigos un rato, luego te llamo, ok?

E -Sí, está bien… Oye ¿Qué vas a hacer el sábado?

R -¿Por qué, a donde me vas a invitar?

E -Pues, tengo ganas de ir a bailar ¿Cómo ves, vamos?

R -El sábado… mmm… bueno sí, yo te llamo para confirmar.

E -Bueno, ya está niño, luego hablamos.

R -Oye, sabes que… El sábado, me estoy acordando que tengo una fiesta, sí, es la fiesta de un amigo, me dijo que la iba a hacer este sábado, entonces no creo poder.

E-Ah! Ok, bueno si no puedes, entonces que sea en otra ocasión.

R -Si claro, si se cancela yo te aviso.

E -Sale! Cuídate…

R -Si preciosa, te mando un beso, muuuuak.

Los labios de Elisa dibujaron una incipiente sonrisa, su gesto era un tanto de enojo, otro tanto de tristeza combinados con desilusión.

E -Bien… te dejo para que sigas con tus amigos, hablamos…

R -Byeee…

E -Bye.

En ese momento, Saúl entra al cuarto donde se encontraba Elisa y ve que ella está a punto de llorar.


Fotografía de MarKiddo

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Más sobre Elisa:
Llamada por error
Revólver imaginario
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Voy a responder, tal vez la llamada sea para mí…

lunes, 4 de agosto de 2008

Elisa - ¿Llamada por error?

Fabián llama a Elisa cada que puede, su vida es estar de guardia en el cuartel o cualquier lugar a donde lo asignen, con apenas 20 años y todas las ilusiones de ser alguien de respeto, dice él. Ella nunca espera sus llamadas, pero cuando el teléfono suena, con gusto le responde, no se ha ilusionado con él, lo ve como un niño y él se enfada cuando ella lo llama así pues la ha llegado a ver como la mujer de su vida.

Elisa lo sospecha, aunque Fabián no se atreve a decirlo, ella sabe que él ha empezado a quererla, pero no lo desilusiona pues recuerda cuando tenía 20 y sabe que las desilusiones a esa edad son las que más pesan, las que dejan huella para siempre. Solo se pone en su lugar y se da cuenta que es la nueva ilusión de él, quien ha confesado pensar en ella todo el día, incluso cuando lo tienen en entrenamientos, bajo el sol y con el pecho en la tierra solo piensa en Elisa, en el día que la tendrá frente a él, pues por error marcó su número y desde ese día no ha dejado de llamarla pero jamás se han visto, no tienen la más mínima idea de cómo son en su aspecto físico.

Ella ha prometido enseñarle el credo completo, él ha prometido vestirla de soldado por el simple gusto de verla con su uniforme puesto y leer todos los libros que ella le ha dicho, esperar año y medio para entrar nuevamente al colegio, para subir de grado pues ahora tiene un gran motivo y ve la vida de otra forma. Desde que habla con ella sus ojos se han abierto, dándose cuenta que tiene todas las posibilidades de salir adelante.

Elisa siempre le dice “Vamos Fabián, no te entristezcas, ponle todo tu empeño, o ¿Ya se te olvidó en qué quedamos?” se preocupa cuando lo mandan a enfrentamientos, pues sabe que corre peligro y que quizá no volverá a llamarla nunca.

Fotografía de júbilo·haku

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Más sobre Elisa




martes, 22 de julio de 2008

Elisa - Revólver imaginario

Y ahí con la tarde ya entrada, los ojos casi cerrados, las piernas muy cansadas y los pies hinchados después de haber tenido casi 20 horas puestas las mismas zapatillas, Elisa solo quería que el autobús ese que la deja a dos cuadras de su casa hiciera su tan esperada aparición. No tenía idea de qué horas eran exactamente pues en la mañana cuando salió apresuradamente de su casa se le olvidó ponerse el reloj de pulsera, tal era su cansancio que le daba flojera meter la mano a la bolsa, sacar el celular y ver la hora, ya no sabía si era más su agotamiento físico, mental o el hambre que tenía.

Las medias le picaban, la blusa de manga larga aunque era blanca y de tela “cómoda” le estaba cansando la existencia, se le estaba ensuciando de alguna extraña sustancia que tenía el poste de luz donde estaba recargada, pero eso era lo que menos le importaba y a pesar de no haber viento alguno más que un tremendo sol de 5:00 p.m. en plena canícula, su cabello estaba hecho un desorden.

Teniendo un par de alucinaciones sobre el qué estarían pensando las personas a su alrededor sobre ella, con los ojos entrecerrados tipo acecino a sueldo, pasaron 20 largos minutos y el bendito autobús no pasaba.

–“¿Por qué esa señora me ve de esa manera?”

–“¿Por qué demonios no me traje mis lentes de sol?”

–“Si ese perro se acerca medio centímetro más, no sé de dónde sacaré fuerza pero lo voy a patear”

–“Si tuviera mis lentes de sol esa señora no tendría la más mínima idea que me están dando ganas de gritarle ¡que me ve!”

– “Si en este instante tuviese un revólver en las manos y a mi jefe enfrente… Pero mi jefe ¿qué culpa tiene de que su mujer lo golpee y lo obligue a trabajar más, haciéndonos trabajar más a nosotros?, no, no lo asesinaría, pero tengo duda con respecto si a su mujer si”

– “Me quiero quitar esta pinche falda y estos desquiciantes calzones que ya me ciñeron”

–“Lo bueno que no habrá otro eventito para promocionar la empresa hasta el año entrante, cuando, lo juro, tendré un mejor empleo”


Fotografía de Kokosmeli

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Voy a responder

Una noche de baile


Cualquier parecido con la realidad en puritita coincidencia xD

sábado, 24 de mayo de 2008

Elisa - Una noche de baile.

Otra de Elisa...

Aquí estoy una vez más probándome blusas y ninguna me queda bien, con la roja me veo gorda, con la rosa me veo toda plana, aaaaaash!

Están por llegar mi amiga, su novio y la cita a ciegas que han arreglado, bueno que no sea un fiasco como la última que me arregló mi tía, supongo que no… Maniatné sabe más o menos mis gustos, bueno eso espero, no creo que en siete años de amigas no sepa que es lo que busco en un chico… ¡Demonios, pero si ni yo sé lo que busco!

Me acabo de dar cuenta que mi anillo maltrata la bolsa de mi pantalón favorito cada que meto la mano y ya está toda desgastada… aaaaaash!

¡Este pelo que no se me acomoda! Y si está bien guapo y yo me maquillé demasiado, tal vez no le guste que las chicas se maquillen tanto, aaaaaash! Tal vez es un adefesio y no sabe ni bailar…

-¡Eliiisa, te buscan afuera!


-¡Ya voy mamá!


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5 hrs. Y dos chelas después…

Estoy de regreso en casa, y pues el chico no es feo, es buena onda, cuando nos íbamos a sentar sacó la silla para mí, peeeeero…

Cuando terminamos de bailar esa de “no rompas más” el dj no se decidía en qué música poner, si más country o cumbias. El chico saludo a una amiga, creo, de él, el dj se decidió a poner cumbias y dijo –“¡Ahora sí, todos agarreeen a su pareja!” El chico tomó de la cintura a su amiga y se puso a bailar, dejándome a media pista como hoooongo sola y yo con cara de “What” fui y me senté, estaba sacadísima de onda, Mariatné y su novio se me quedaron viendo y me preguntaron –“¿Qué pasó?” pero yo solo les respondí con un gesto de “no sé”.

Fui al tocador de damas (baño) y me sequé el sudor, me arreglé el cabello y me puse gloss.

Cuando regresé a sentarme con mis amigos…

-“¡Eliiiisa, ya duermeteee y apaga esa luz!”

-“¡Sí mamá ya voy!”

Bueno no duré 5 minutos sentada cuando un apuesto chico me invitó a bailar XD…

Después de todo, la noche no estuvo tan peor.


Fotografía de celiaaa

jueves, 8 de mayo de 2008

Elisa - Voy a responder

Tal vez la llamada sea para mí... Bueno de todos modos tengo que responder.

Elisa ahora que no tiene a nadie a su lado piensa si perdonaría en este momento aquella infidelidad de su primer novio, las mentiras del segundo o las del tercero, piensa en si tal vez no hubiese sido tan exigente, en si tal vez hubiese dejado su orgullo a un lado hoy pudiera ir acompañada a la boda de su mejor amiga Sofía quien ha encontrado al amor de su vida en Enrique, aunque en realidad Elisa sabe que Sofía siempre se ha hecho la desentendida cuando le dicen que vieron a su prometido Enriquito muy divertido con alguna chica en ese bar al que le ha prohibido ir y por supuesto que ha dejado de ir, pues lo único que quiere es ser realmente feliz al lado del hombre al que ama y ha decidido ser “niña buena” portarse bien, pues sabe que para poder tener lo que ella realmente ha deseado siempre, tiene que sacrificar ciertas cosas, y ¡qué más da si el que llevará la batuta del hogar es el hombre!

¡Pooor Dios! Elisa no sabe qué hacer, aunque le hayan roto el corazón ya varias veces y tenga algo de experiencia en cuanto a materia masculina se trata. Le han dicho que invite a la boda al hijo de la comadre de su tía ese solterón bueno para nada de 32 años que vive aun a las faldas de su madre y con quien siempre la han tratado de emparejar,- “¿realmente quieren que vaya con él?” Elisa se pregunta –“¡Y dicen amarme!” –“Y dicen querer lo mejor para mi” –“Si hubiera perdonado a Joaquín tal vez la boda a la que iría sería la mía” –“Que horrible sabe la goma del lápiz, bueno, no la morderé más”

¡Calma Elisa! No te preocupes, que a tus 27 aun puedes encontrar al amor de tu vida, no desesperes que algún romántico empedernido como tú, te estará esperando a la hora de salida esa tarde lluviosa fuera del edificio donde pasas 8 horas al día respondiendo llamadas que no son para ti, siendo él la única persona que tiene un paraguas para poder ofrecértelo y después de esperar media hora juntos bajo el paraguas el taxi que nunca llegó, te invitará un café en la fondita de la esquina y en ese lugar es donde nacerá el amor eterno que deseas tener…

¡Riiiing, riiiing! –“García Sánchez y Asociados ¡Buenas tardes!”

-“Señorita comuníqueme urgente con el Lic. Longoria”

-“Claro que si… ¿Quién le llama?” …



Fotografía de Algiz Magnoliett