Mostrando entradas con la etiqueta mini relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mini relato. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de octubre de 2008

Tus rasgos entre el bullicio

Casi siempre a la misma hora y sin quererlo, entre el sol que calentaba el colectivo y esas dos manifestaciones de atracción, varias gotas de sudor recorrían desde mi oreja o cuello hasta topar con algún lugar en mis ropas. Si había suerte podía ir sentada y tener sobre mis piernas la mochila que contenía mis libros, en mis manos a veces mi garrafa con agua o alguna tarea importante. Mi espalda pegada en ocasiones a un caluroso asiento o en otras se limitaba a sentir la lámina del vehículo.

Música que raras veces deseaba escuchar, individuos extraños, “paradas continuas”, un montón de mundos metidos en ese lugar, mi cerebro tratando de bloquear todo aquello que apenas recuerdo. Entonces las cosas empezaban a valer la pena, cuando la parada era para dejar subir a otro individuo no tan extraño como el resto, que por alguna misteriosa razón siempre quedaba sentado justo frente a mí, para ser disimuladamente observado.

¿Cómo no notarte, cómo no observarte, cómo podrían pasar desapercibidos esos ojazos que a ratos se clavaban en mí? ¿Cómo no encantarme? Si quedabas justo donde sin armas podría enamorarme.

Tus grandes manos de hombre trabajador no tenían ninguna argolla, sostenían una bolsa que parecía contener tu almuerzo, probablemente hecho por tu mujer o tal vez por ti. Pero eso no era lo que llamaba mi atención, sino tus brazos, dudo que hayan tenido esos músculos por gimnasio, más bien creo que era por trabajo, y tus abismales ojos oscuros que por solo un poco opacaban a tus sustanciosos labios.

Sensación extraña que en aquellos días era nueva para mí, saber tu edad era tan difícil como preguntártela, esquivar tu mirada era tan fácil como ver por la ventana, pero dejar de sentirla, era tan difícil como detener los golpeteos de mi corazón.

El camino hasta mi destino era largo y tú te seguías de largo. Desaparecías casi a diario, entre el bullicio y el rumbar de la pesera, pero me quedaba con la quimera que dejaban tus rasgos, pues al parecer al día siguiente te volvería a ver y sería entonces cuando por lo menos una sonrisa tuya intentaría obtener.



Fotografía de vlavlavla

lunes, 6 de octubre de 2008

Elisa - Esperando

Esta vez no era porque no la llamaba algún hombre, no le dolía el orgullo, ni estaba desesperada por salir el fin de semana, simplemente la angustia que sentía Elisa era cada día más grande, habían pasado ya cuatro días desde la última llamada de Fabián.

-¿Me estaré preocupando de más? ¿Andará bien? ¿Por qué no me ha llamado? Dijo que tres días y ya van cuatro- pensaba Elisa.

Mientras, a una distancia considerable de donde ella se encontraba, Fabián corría tras un narcotraficante.

-¡Párate cab#$&!- Le gritaba y corría lo más rápido que podía tras del sujeto, que parecía ser un hombre maduro de algunos 50 años, pero que conocía la zona y se escabullía bien entre los matorrales alumbrados solo por la luz de la luna.

Llegaron hasta un rio y el tipo se aventó al agua. Fabián se enojó mucho, sacó su linterna y pudo ver al sujeto entre las ramas de un árbol que había crecido torcido y quedaba tocando el agua. Se quitó su fornitura, le entregó su arma a un compañero que ya había llegado hasta el lugar, aventó el casco al suelo y se tiró al agua. Nadó con botas y uniforme puestos, alcanzó al tipo que desesperado no hacía más que insultarlo, forcejearon y Fabián tuvo que darle un puñetazo en la cara para poder someterlo.

Los vientos del norte hacían que se escucharan a distancia los suaves compases del pescador de hombres que sonaba desde la torre de la catedral en la ciudad donde se encontraba Elisa, logrando atrapar con sus delicadas notas a todo aquel corazón que estuviera a su paso con el oído atento. Ella escuchaba y respiraba hondo para guardar la calma, quería pensar que todo estaba bien pero no lo conseguía.


Fotografía de iojan

jueves, 18 de septiembre de 2008

Elisa - Veo veo el Six Pack

Por lo menos para el viernes, Elisa ya tenía planes pues Saúl la invitó a un partido de futbol dónde juega como mediocampista.

Llegó el viernes, Saúl pasó por ella, luego a comprar agua y hielos para el súper termo del equipo y mientras se bajó a comprar las cosas, Elisa se quedó en el coche, seguía pensando en la forma tan extraña que se comporta Rodrigo, escuchando El recuento de los daños a todo volumen en el estéreo…

-“Ooooh no, no, no, no, no, no puedoooo reponermeee de tu forma tan cruel de abrazarme si sabiiiias que no ibas aaaamaaarme ¿qué ganaaabas, qué ganaaaabas con besarme? - Cantaba a todo pulmón, estaba recordando los besos que le había dado Rodrigo y se preguntaba - ¿Qué estoy haciendo mal?

En eso regresa Saúl con las cosas, abre la puerta para apretar el botón que abre la cajuela y dice: -¡Bájale a ese mugrero Ely, mejor pon a los Cadetes o música de verdad!

Elisa no hace caso a la petición de Saúl y sigue cantando, mientras él llenaba el termo.

-Vamos por a pasar por Jorge - dice Saúl cuando entra al coche. – Es un delantero y juega muy bien el wey - se acomoda en el asiento, se abrocha el cinturón de seguridad y le mueve al estéreo para cambiar la música.

Llegan a la casa de Jorge y cuando este sale, Elisa se queda boquiabierta viendo lo apuesto que es pero trata de disimular.

-Que onda wey ¿listo para dar una goliza?- saluda Jorge a Saúl cuando entra al coche – ¡Ya sabes! –Responde Saúl y después los presenta.

Durante el camino, Jorge no hace otra cosa más que interrogar a Elisa, quien responde amablemente pero sin demostrar mucha atención, pues se percató del interés que había despertado en él.

Un rato después llegaron al campo, Elisa se sentó bajo la sombra de un árbol, Saúl le pidió que cuidara sus objetos personales y que si llamaba su mamá o alguien de su familia respondiera, pero si era la novia, no.

-Esa vieja – le dice Elisa a Saúl en tono burlón- te trae marcando el paso- Él solo sonríe y se va trotando para calentar.

Jorge deja sus cosas cerca de Elisa -¿Me puedes cuidar mis cosas también Ely? – le pregunta – El primer gol que meta, te lo voy a dedicar – agrega mientras se acomoda las calcetas.

-Ah ¿si? ¡ok!- Le responde –Presumido- piensa mientras le sonríe de forma coqueta.


El partido empezó y sí, la novia de Saúl llamó, pero Elisa no respondió. Levantó la vista después de voltear por quinta vez a ver el celular de Saúl, que vibraba y acto seguido sonaba con la canción reggaetonera Veo veo -Y critica mis gustos musicales- pensaba- a lo lejos, después de la tela ciclónica que rodeaba al campo, se veía pasar un convoy militar, cosa muy común en una ciudad tan conflictiva.

Al ver a los soldados, se acordó de su amigo Fabián, miró al cielo y pensó – Dios mío cuida mucho a ese niño, tú sabes las ganas que le pone a su trabajo, por favor no permitas que nada le suceda-

Un grito de ¡Goooooool! Interrumpe las plegarias de Elisa, quien voltea hacia la portería contraria y ve cómo Jorge, se levanta la playera dejando ver su marcado abdomen mientras corre festejando el gol que acaba de meter, voltea a verla, le avienta un beso, le guiñe un ojo y Elisa con una sonrisa nerviosa, casi babeando ve corazones y como no queriendo su six pack.

En eso timbra nuevamente un celular, pero en esta ocasión con el clásico “ring, ring” y Elisa identifica que es el suyo.

-Bueno- responde.
-¡Que onda princesa! ¿Cómo estás? – se escucha la voz de Rodrigo.
E -Bien, bien ¿y tú?
R - Muy bien gracias a Dios, se escucha mucho ruido y viento ¿qué haces, dónde andas?
E - En un partido de fut.
R - ¡Aaah! ¿Sí? ¿Y con quién o qué?
E - Con Saúl
R – Mmmm, ¡órale, no pues qué bien! yo te iba a invitar al cine, pero bueno, ya será en otra ocasión.
E – Pues me hubieras llamado más temprano Rodrigo o me hubieras dicho anoche que te llamé.
R – Si ya sé que contigo tiene que ser previa cita si no, nada… Sale cuídate, estamos hablando, te dejó porque estás ocupada.
E – ¡Ay Rodrigo! Ok, cuídate - dice en tono desanimado - hablamos…
R – Bye.
E – Bye.

Cuelga y se queda pensando - ¡Ya se enojó! ¡Que tonta! ¿Por qué no le dije que nos viéramos más noche? – Pone sus codos en sus rodillas y su barbilla en sus manos, suspira mientras mira el suelo.

El partido termina, Jorge y Saúl también terminan, pero empapados en sudor.

-¡Waaacala!- exclama Elisa – Miren lo sudados que están, han de apestar horrible- les dijo mientras les hacía gestos.

-¡Cálmate Ely! Porque te vamos a abrazar así como andamos de sudados – dice Saúl.

-¡Nooombre! ¡Estás loco! – exclama Elisa y hace un ademan con la mano.

-¡Aaah cómo de que no! – dice Jorge mientras se acerca a ella y Saúl lo sigue.

-¡Nooo, wacala, quítense de aquí! – Gritaba Elisa, tratando de defenderse, pero fue inútil pues aquellos hombres sudorosos, la abrazaron sin piedad.

De regreso, camino a la casa de Jorge, con los vidrios del coche abajo, el interrogatorio a Elisa continuaba. Saúl sonreía pues ya se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo. La pregunta de los sesenta y cuatro mil no se hizo esperar –¿Y qué dice el novio, es celoso? – Saúl suelta la carcajada y Elisa le da un golpe en el brazo - ¿Qué, pregunté algo malo? – preguntó Jorge un tanto apenado.

-No Jorge, lo que pasa es que Saúl se burla porque no tengo novio- dice Elisa cruzándose de brazos y haciéndose la ofendida.

- ¿Pero cómo es eso posible? Una chica tan bella como tú y sin novio...-

-Así es Jorge- lo interrumpe Saúl – De hecho, la andamos rifando ¿quieres un boleto? – Elisa lo vuelve a golpear -¡Te calmas Saúl! – dice sonriendo y fingiendo molestia.

Ya frente a la casa de Jorge, este le dice a Elisa – Pues… Saúl se va a ir con la novia… ¿Tú que vas a hacer más de rato Ely-

-Mmmm, la verdad no tengo planes – responde dudosa.

-Entonces te invito a cenar- dice entusiasmado- Pásame tu número y te llamo en una hora para ponernos de acuerdo…

Fotografía de Galabassoo



------------------------------------------------------------------------

Más sobre Elisa:
La misión y el fin en casa
Llamada por error
Revólver imaginario
Una noche de baile
Voy a responder, tal vez la llamada sea para mí…

jueves, 11 de septiembre de 2008

Elisa - La misión y el fin en casa

Eran alrededor de las 10:30 p.m. de un jueves, sonaba el celular dentro de la bolsa de Elisa quien se encontraba tirada de panza en la cama de su mejor amigo Saúl, viendo la tele, mientras él, estaba en la sala hablando por teléfono con su novia.

No había otro lugar en la casa cómodo para estar, más que la recamara de Saúl, pues días antes había llovido, los sancudos se reproducían por montones y el calor fuera del aire acondicionado del cuarto, era insoportable. Elisa sacaba las cosas de su bolsa desesperadamente sin encontrar el celular. Quería con todas sus fuerzas que Rodrigo la llamara para invitarla a bailar pues no tenía plan alguno el fin de semana y moría de ganas por verlo.

Cuando por fin logra sacar el celular, ve que tiene una llamada perdida de Fabián –“Chincheros, era el sorchito” (piensa). El móvil vuelve a sonar y ella lo abre para responder.

Elisa -¡Que onda niño! ¿Cómo estás?

Fabián -Bien mija, llamo para decirte que me acaban de asignar a una misión y quizá no pueda llamarte en los próximos tres días.

E -Ah! Sí? Misión de que o qué?

F -Ammm, no te puedo explicar a detalle, solo llamo para que no vayas a estar preocupada por mí.

E -A ok niño, pues cuídate mucho, pero me intriga eso de que no puedes entrar en detalles, de todos modos ya imagino de qué se trata.

F -Si bueno en un rato más nos envían, dijeron que cómo a las 3 de la madrugada salíamos, pero estamos todos ya listos por si se adelanta la orden.

E -Fabián, no te vayas a hacer el valiente.

F -¿Cómo?, yo soy valiente Ely, no me digas eso.

E -Si niño, sé que lo eres, pero a lo que me refiero es que, si son muchos, corre, por favor Fabián no te vayas a hacer el valiente y quieras enfrentarte a ellos tú solo, sabes que no tienen piedad.

F -Lo sé, pero no te preocupes, todo va a salir bien. Bueno tengo que colgar, voy a tener que apagar el celular.

E -Bueno, cuídate por favor.

F -Si niña, luego te hablo.

E -Ok, bye…

F -Órale, hasta luego…

Elisa se quedó muy preocupada, sabía que lo enviarían a combatir el narcotráfico. Cerró los ojos un momento y le pidió a Dios que lo cuidara. Abrió los ojos y el celular nuevamente pero esta vez para llamar a Rodrigo, solo bastó con aplanar el botón de marcado pues era el último número al que había llamado. Sonó varias veces, la llamada fue enviada al buzón de voz, Elisa colgó. A los cinco minutos volvió a marcar.

Rodrigo respondió -¡Que onda princesa! ¿Cómo estás?

Elisa -Bien, y tú ¿Cómo estás?

R -Bien bien, ando con mis amigos, estamos aquí afuera de la casa de uno de ellos.

E- A ok niño, no pues yo estoy en casa de Saúl, pero está hablando con la novia y yo estoy sola acá viendo la tele súper aburrida.

R -Entonces, ¿Me llamas porque estás aburrida?

E -No, no ¡cómo crees! Tenía ganas de escucharte…

R -Aaaaah! ¿Estás con tu amigo en su casa? (la interrumpe Rodrigo) ¿Y están solos?

E -Sí, bueno no, su abuelo está también. Saúl fue por mí a la casa y lo acompañé a comprar unas cosas, luego fuimos a cenar unas hamburguesas y vinimos para su casa porque la novia le estaba enviando mensajes pero no tiene crédito para responderle, entonces le llamó de aquí.

R -Mmmm, no pues está bien, yo voy a seguir aquí con mis amigos un rato, luego te llamo, ok?

E -Sí, está bien… Oye ¿Qué vas a hacer el sábado?

R -¿Por qué, a donde me vas a invitar?

E -Pues, tengo ganas de ir a bailar ¿Cómo ves, vamos?

R -El sábado… mmm… bueno sí, yo te llamo para confirmar.

E -Bueno, ya está niño, luego hablamos.

R -Oye, sabes que… El sábado, me estoy acordando que tengo una fiesta, sí, es la fiesta de un amigo, me dijo que la iba a hacer este sábado, entonces no creo poder.

E-Ah! Ok, bueno si no puedes, entonces que sea en otra ocasión.

R -Si claro, si se cancela yo te aviso.

E -Sale! Cuídate…

R -Si preciosa, te mando un beso, muuuuak.

Los labios de Elisa dibujaron una incipiente sonrisa, su gesto era un tanto de enojo, otro tanto de tristeza combinados con desilusión.

E -Bien… te dejo para que sigas con tus amigos, hablamos…

R -Byeee…

E -Bye.

En ese momento, Saúl entra al cuarto donde se encontraba Elisa y ve que ella está a punto de llorar.


Fotografía de MarKiddo

------------------------------------------------------------------------
Más sobre Elisa:
Llamada por error
Revólver imaginario
Una noche de baile
Voy a responder, tal vez la llamada sea para mí…

lunes, 4 de agosto de 2008

Elisa - ¿Llamada por error?

Fabián llama a Elisa cada que puede, su vida es estar de guardia en el cuartel o cualquier lugar a donde lo asignen, con apenas 20 años y todas las ilusiones de ser alguien de respeto, dice él. Ella nunca espera sus llamadas, pero cuando el teléfono suena, con gusto le responde, no se ha ilusionado con él, lo ve como un niño y él se enfada cuando ella lo llama así pues la ha llegado a ver como la mujer de su vida.

Elisa lo sospecha, aunque Fabián no se atreve a decirlo, ella sabe que él ha empezado a quererla, pero no lo desilusiona pues recuerda cuando tenía 20 y sabe que las desilusiones a esa edad son las que más pesan, las que dejan huella para siempre. Solo se pone en su lugar y se da cuenta que es la nueva ilusión de él, quien ha confesado pensar en ella todo el día, incluso cuando lo tienen en entrenamientos, bajo el sol y con el pecho en la tierra solo piensa en Elisa, en el día que la tendrá frente a él, pues por error marcó su número y desde ese día no ha dejado de llamarla pero jamás se han visto, no tienen la más mínima idea de cómo son en su aspecto físico.

Ella ha prometido enseñarle el credo completo, él ha prometido vestirla de soldado por el simple gusto de verla con su uniforme puesto y leer todos los libros que ella le ha dicho, esperar año y medio para entrar nuevamente al colegio, para subir de grado pues ahora tiene un gran motivo y ve la vida de otra forma. Desde que habla con ella sus ojos se han abierto, dándose cuenta que tiene todas las posibilidades de salir adelante.

Elisa siempre le dice “Vamos Fabián, no te entristezcas, ponle todo tu empeño, o ¿Ya se te olvidó en qué quedamos?” se preocupa cuando lo mandan a enfrentamientos, pues sabe que corre peligro y que quizá no volverá a llamarla nunca.

Fotografía de júbilo·haku

-----------------------------------------------------------------------

Más sobre Elisa




martes, 22 de julio de 2008

Elisa - Revólver imaginario

Y ahí con la tarde ya entrada, los ojos casi cerrados, las piernas muy cansadas y los pies hinchados después de haber tenido casi 20 horas puestas las mismas zapatillas, Elisa solo quería que el autobús ese que la deja a dos cuadras de su casa hiciera su tan esperada aparición. No tenía idea de qué horas eran exactamente pues en la mañana cuando salió apresuradamente de su casa se le olvidó ponerse el reloj de pulsera, tal era su cansancio que le daba flojera meter la mano a la bolsa, sacar el celular y ver la hora, ya no sabía si era más su agotamiento físico, mental o el hambre que tenía.

Las medias le picaban, la blusa de manga larga aunque era blanca y de tela “cómoda” le estaba cansando la existencia, se le estaba ensuciando de alguna extraña sustancia que tenía el poste de luz donde estaba recargada, pero eso era lo que menos le importaba y a pesar de no haber viento alguno más que un tremendo sol de 5:00 p.m. en plena canícula, su cabello estaba hecho un desorden.

Teniendo un par de alucinaciones sobre el qué estarían pensando las personas a su alrededor sobre ella, con los ojos entrecerrados tipo acecino a sueldo, pasaron 20 largos minutos y el bendito autobús no pasaba.

–“¿Por qué esa señora me ve de esa manera?”

–“¿Por qué demonios no me traje mis lentes de sol?”

–“Si ese perro se acerca medio centímetro más, no sé de dónde sacaré fuerza pero lo voy a patear”

–“Si tuviera mis lentes de sol esa señora no tendría la más mínima idea que me están dando ganas de gritarle ¡que me ve!”

– “Si en este instante tuviese un revólver en las manos y a mi jefe enfrente… Pero mi jefe ¿qué culpa tiene de que su mujer lo golpee y lo obligue a trabajar más, haciéndonos trabajar más a nosotros?, no, no lo asesinaría, pero tengo duda con respecto si a su mujer si”

– “Me quiero quitar esta pinche falda y estos desquiciantes calzones que ya me ciñeron”

–“Lo bueno que no habrá otro eventito para promocionar la empresa hasta el año entrante, cuando, lo juro, tendré un mejor empleo”


Fotografía de Kokosmeli

-----------------------------------------------------------

Ver otras entradas sobre Elisa

Voy a responder

Una noche de baile


Cualquier parecido con la realidad en puritita coincidencia xD

lunes, 26 de mayo de 2008

Ilé y Leina

En el valle del olvido se encontraba la doncella Ilé quien vivía paciente y tranquila, viendo pasar los días, había encontrado un poco de paz cuidando el hermoso jardín que la rodeaba, entre jazmines, azahares y rosas pasaba sin contar los días con toda la paciencia que jamás había tenido, no le quedaba otra opción más que esperar. En los linderos del este abundaban las parras de uvas, las cuales no podía comer pues las semillas de las uvas le provocaban una tremenda tos y comezón en la garganta, dichas parras marcaban el final de este valle y el inicio del valle de los moros, al lado oeste se encontraba el valle del hechizo y en la línea divisoria solo quedaban unas cuantas plantas con flores de gardenias y alelíes que habían crecido en el suelo entre las piedras, se veían maltratadas, como si alguien acostumbrara pasar repetidamente por el lugar sin ningún cuidado al pisar.

Ilé recordaba los hermosos días soleados en el valle de los moros, cuando estaba al lado de su amado, que aunque no era como ahora, no era paciente, ni tranquila, tampoco había encontrado la paz, pero si había encontrado el amor en Leina, un joven apuesto y valiente que le robó el corazón, que le iluminaba los pequeños pero expresivos ojos cada que le hablaba del inmenso amor que le tenía, los mismos que ahora estaban inundados por las interminables lágrimas pues extrañaba su olor, su calor y los abrazos que se prolongaban haciendo que ambos se olvidaran del tiempo. Ahora no podía moverse de este valle, pues si cruzaba al valle del hechizo ella se volvía agresiva, no media sus palabras, se volvía celosa, su mente se bloqueaba, era otra totalmente, hacía sentir mal a todos incluso y más que a ninguna otra persona a Leina.

En el valle de los moros ahora habitaba un adefesio de ogro, medía casi tres metros de altura y expelía unos insoportables olores, llegó de tierras lejanas en busca de humanos y más miel para poder comer, pero si atravesaba las parras de uvas, si pasaba hacia el valle del olvido, sus fuerzas se agotaban, se volvía pacífico y noble, entonces Ilé estaba a salvo. Cada que el desdichado ogro se acercaba al enjambre, las abejas lo atacaban desfigurándole aun más el horroroso rostro, así que también comenzó a alimentarse de sapos, culebras y cuando reptil pasara frente a él, pues los habitantes de ese valle huyeron apresuradamente a su llegada. La misma miel que comía el ogro, era la que el valiente Leina recolectaba cuando aun vivían ahí, encantando a las abejas para poder llevarle un poco a su hermosa Ilé, pero al llegar el horrible monstruo al valle, también tuvieron que huir, dejando toda comodidad y los abundantes alimentos que el valle les proporcionaba. Aunque no podían alejarse mucho pues cerca de una enorme montaña en el valle de los moros había una obscura y húmeda cueva, fuera de ella crecía un extraña planta llamada Eretid e Ilé necesitaba de sus flores, mejor dicho del polen que contenían estas flores para poder seguir respirando, le era necesario inhalar un poco todos los días y cada cierto tiempo cuando se le agotaba, ella se acercaba al valle del hechizo y con voz dulce pero fuerte llamaba a Leina, quien apresuradamente iba en busca de más flores sin importarle la amenaza latente que existía, no se atrevía a ir ella misma pues sabía que en aquella cueva era donde el horroroso ogro dormía, aunque necesitase inhalar ese polen, estaba consciente que si caía en las manos de ese ogro moriría casi de inmediato.

Leina vivía en el valle del hechizo, ahí él pasaba sus días cortando madera con su afilada hacha para construir casas y también para poder echarlas al fogón y calentarse pues a veces el frío era insoportable, estando dentro de ese territorio, él era todo un caballero, amable, amoroso en pocas palabras era un apuesto joven lleno de virtudes, pero al cruzar al valle del olvido, se volvía frio, calculador, controlador y orgulloso, haciendo sentir mal en contra de su voluntad a Ilé.

Cierto día Ilé se acerco al valle del hechizo pero antes de cruzar al otro lado, se detuvo pues ella sabía que al atravesar las gardenias y alelíes, su carácter sufría un repentino cambio, haciéndola enojar, desesperar y siendo hiriente en cada una de sus palabras, por tal razón al querer dar el paso para estar del otro lado regresó su pequeño pie, el cual estaba cubierto por una fina zapatilla de piso color plata que ya desgastada aun servía para proteger su pie de las espinas.

-¡Leeeinaaa!- Gritó Ilé con la esperanza de que su amado atendiera pronto al llamado. Pero no fue así, las marchitas flores que aun tenía para respirar el polen se le agotaban. -¡Leeeeinaaa, mi amooor!- El apuesto joven no atendió al llamado, pasaron tres días, en los cuales se agotaron las flores, hasta que por fin Leina escuchó los gritos de Ilé y apresuradamente se acerco al valle del olvido donde Ilé le dijo: -Leina, amor mío, las flores del eretid se me han agotado, no me queda una sola. –Pero mi amor- Respondió Leina con voz amable –Te he dicho que antes de que se agoten vengas a buscarme para que no pases ni un solo momento sin ellas-

-Es lo que he hecho- Dijo Ilé muy tranquila – He venido a buscarte tres días y tres tardes seguidas, estando aquí gritándote con todas mis fuerzas pero hasta hoy has atendido mi llamado-

-Te ofrezco una disculpa, he estado construyendo algunas casas en el lado este del valle y me he ocupado mucho en eso, se me han pasado los días rápidamente, pero he ganado muchas monedas para comprarte un lindo vestido y zapatos nuevos.- Respondió Leina entusiasmado.

-Muchas gracias- Dijo ella – ¿Podrías ir ahora mismo a traer más flores? Sé que es un gran riesgo, pero confío que una vez más regresarás con bien, no te lo pediría, pero en verdad necesito ese polen-

-Por supuesto- Dijo el joven apresuradamente – Iré por mi caballo y las traeré lo más pronto posible.

Ilé se sentó en un tronco cerca de las maltratadas flores que dividían los valles, viendo como su apuesto caballero iba en busca de su corcel, quien en unos cuantos minutos regresó cabalgando y sin dudar un momento cruzo al valle del olvido.

-Iré en busca de ese polen- Dijo Leina con voz fuerte y en tono de coraje – Burlaré una vez más a ese monstruo y lo haré por ti mi amada Ilé- Encajó las espuelas de sus botas en el hermoso corcel alazán, quien relinchando salió a toda velocidad hacia el valle de los moros.

Cerca de las parras de uvas, Leina ató al caballo, trepó por ellas y se fue caminando en busca de las extrañas flores. Estando ya dentro del valle de los moros, recordó las tardes junto a Ilé paseando por esos jardines que ahora lucían escalofriantes y tenebrosos. Corrió hacia la cueva, cortó todas las flores ya abiertas, las metió en su morral y se apresuró a salir de ahí, brincó una vez más las parras de uvas, montó en su caballo y salió a toda velocidad hacia donde estaba Ilé.

-Listo, he traído las flores para ti y espero que la próxima vez me avises con más tiempo, creo que tres días no son suficientes como margen para que se terminen, la siguiente vez quiero que me avises una semana antes- Ordenó Leina a Ilé - ¿Quedó claro?- Y cruzó al valle del hechizo.

-Claro que si- Respondió Ilé titubeante y a punto de llorar - Lo que tú digas, pero ¿por qué te vas así? No te he visto en días y ahora solo me dejas las flores y te vas ¿Qué pasa?

Leina respondió en un tomo mucho más amable y suave del que utilizó para dar la orden -No pasa nada Ilé, tengo que seguir trabajando ¡entiéndeme por favor!-

Entonces Ilé cruzo al valle del hechizo y Leina le dijo – No hagas eso Ilé, tú decidiste quedarte allá, sabes lo que ocurrirá si atraviesas el límite-

-Sé perfectamente lo que ocurrirá- Le respondió ella en tono fuerte y molesto caminando hacia él – ¿Y sabes qué? ¡No me importa! ¡Estoy cansada de venir a buscarte cada que te necesito y tú atiendes mis llamados hasta que te viene en gana! ¡Estoy harta! ¡Estoy cansada de esto!-

-Pero Ilé, tu sabes muy bien nuestra situación- asintió Leina en tono amable –No podemos vivir de otro modo, tú lo decidiste así amor, yo solo hago lo que tú me dices-

-No Leina, no- Dijo ella muy molesta –Si fueras taaaan valiente como todo el mundo dice que eres, si me amaras un poquito de lo mucho que presumes, ¡ya nos hubiéramos largado de aquí! ¿Dónde está todo el amor que dices tenerme? Si me amaras en realidad iríamos en busca de otro valle, donde exista la planta del eretid con sus flores para que yo pueda seguir respirando, un valle donde haya mucha madera para que construyas nuestro hogar y todas las cosas que desees, un valle con jardines y comida variada…

-Ilé mi amor, tú sabes que eso es muy riesgoso-

-No me importa, si fueras valiente ya me hubieras llevado lejos contigo- Interrumpió Ilé gritándole a Leina- ¿Dónde está el disque amor que dices tenerme?- Dio la media vuelta y cruzó al valle del olvido, entonces Leina la siguió, cruzo también y la tomó de la cintura jalándola hacia el valle del hechizo.

Ella le pedía: – ¡Por favor Leina suéltame, déjame ir!- pero él no hacía caso a su petición y seguía jalándola. Estando ya casi en medio de los dos valles a punto de cruzar hacia el valle del hechizo, pisando ambos una planta con flores de alelíes, Ilé le suplica: -¡Por favor Leina, no vuelvas a utilizar tu fuerza conmigo!- Dan unos cuantos pasos más, quedando cada uno en su valle, él recapacita y la suelta, Ilé seca sus lágrimas, se ven a los ojos, él da tres pasos hacia atrás y le dice: -¡El amor que te tengo está en tus pulmones!...

sábado, 24 de mayo de 2008

Elisa - Una noche de baile.

Otra de Elisa...

Aquí estoy una vez más probándome blusas y ninguna me queda bien, con la roja me veo gorda, con la rosa me veo toda plana, aaaaaash!

Están por llegar mi amiga, su novio y la cita a ciegas que han arreglado, bueno que no sea un fiasco como la última que me arregló mi tía, supongo que no… Maniatné sabe más o menos mis gustos, bueno eso espero, no creo que en siete años de amigas no sepa que es lo que busco en un chico… ¡Demonios, pero si ni yo sé lo que busco!

Me acabo de dar cuenta que mi anillo maltrata la bolsa de mi pantalón favorito cada que meto la mano y ya está toda desgastada… aaaaaash!

¡Este pelo que no se me acomoda! Y si está bien guapo y yo me maquillé demasiado, tal vez no le guste que las chicas se maquillen tanto, aaaaaash! Tal vez es un adefesio y no sabe ni bailar…

-¡Eliiisa, te buscan afuera!


-¡Ya voy mamá!


..........................................................................................................

5 hrs. Y dos chelas después…

Estoy de regreso en casa, y pues el chico no es feo, es buena onda, cuando nos íbamos a sentar sacó la silla para mí, peeeeero…

Cuando terminamos de bailar esa de “no rompas más” el dj no se decidía en qué música poner, si más country o cumbias. El chico saludo a una amiga, creo, de él, el dj se decidió a poner cumbias y dijo –“¡Ahora sí, todos agarreeen a su pareja!” El chico tomó de la cintura a su amiga y se puso a bailar, dejándome a media pista como hoooongo sola y yo con cara de “What” fui y me senté, estaba sacadísima de onda, Mariatné y su novio se me quedaron viendo y me preguntaron –“¿Qué pasó?” pero yo solo les respondí con un gesto de “no sé”.

Fui al tocador de damas (baño) y me sequé el sudor, me arreglé el cabello y me puse gloss.

Cuando regresé a sentarme con mis amigos…

-“¡Eliiiisa, ya duermeteee y apaga esa luz!”

-“¡Sí mamá ya voy!”

Bueno no duré 5 minutos sentada cuando un apuesto chico me invitó a bailar XD…

Después de todo, la noche no estuvo tan peor.


Fotografía de celiaaa

jueves, 8 de mayo de 2008

Elisa - Voy a responder

Tal vez la llamada sea para mí... Bueno de todos modos tengo que responder.

Elisa ahora que no tiene a nadie a su lado piensa si perdonaría en este momento aquella infidelidad de su primer novio, las mentiras del segundo o las del tercero, piensa en si tal vez no hubiese sido tan exigente, en si tal vez hubiese dejado su orgullo a un lado hoy pudiera ir acompañada a la boda de su mejor amiga Sofía quien ha encontrado al amor de su vida en Enrique, aunque en realidad Elisa sabe que Sofía siempre se ha hecho la desentendida cuando le dicen que vieron a su prometido Enriquito muy divertido con alguna chica en ese bar al que le ha prohibido ir y por supuesto que ha dejado de ir, pues lo único que quiere es ser realmente feliz al lado del hombre al que ama y ha decidido ser “niña buena” portarse bien, pues sabe que para poder tener lo que ella realmente ha deseado siempre, tiene que sacrificar ciertas cosas, y ¡qué más da si el que llevará la batuta del hogar es el hombre!

¡Pooor Dios! Elisa no sabe qué hacer, aunque le hayan roto el corazón ya varias veces y tenga algo de experiencia en cuanto a materia masculina se trata. Le han dicho que invite a la boda al hijo de la comadre de su tía ese solterón bueno para nada de 32 años que vive aun a las faldas de su madre y con quien siempre la han tratado de emparejar,- “¿realmente quieren que vaya con él?” Elisa se pregunta –“¡Y dicen amarme!” –“Y dicen querer lo mejor para mi” –“Si hubiera perdonado a Joaquín tal vez la boda a la que iría sería la mía” –“Que horrible sabe la goma del lápiz, bueno, no la morderé más”

¡Calma Elisa! No te preocupes, que a tus 27 aun puedes encontrar al amor de tu vida, no desesperes que algún romántico empedernido como tú, te estará esperando a la hora de salida esa tarde lluviosa fuera del edificio donde pasas 8 horas al día respondiendo llamadas que no son para ti, siendo él la única persona que tiene un paraguas para poder ofrecértelo y después de esperar media hora juntos bajo el paraguas el taxi que nunca llegó, te invitará un café en la fondita de la esquina y en ese lugar es donde nacerá el amor eterno que deseas tener…

¡Riiiing, riiiing! –“García Sánchez y Asociados ¡Buenas tardes!”

-“Señorita comuníqueme urgente con el Lic. Longoria”

-“Claro que si… ¿Quién le llama?” …



Fotografía de Algiz Magnoliett

lunes, 24 de marzo de 2008

Encuentro con el ex

Tienes a tu ex frente a ti con su nueva novia y ¿qué haces?

No puedes evitar verlo, hace tiempo no lo veías y ahora está ahí, viéndote, igual o más sorprendido que tú. En ese momento quisieras que te tragara la tierra o que cayera un rayo encima de ellos dos y los desintegrara, pero no eso no sucedería a menos que fuera un episodio de Bugs Bunny.














Si, es verdad que el rancho donde vives es muy pequeño y casi todo el mundo se conoce, pero, de los tres cines que existen en él, de los siete días que tiene la semana, de las 24 hrs que tiene el bendito día, ¿tenía que coincidir contigo y estar justo ahí a esa hr.?


Qué te parece si mejor para hacerle frente a esa situación, decimos que te veías súper guapa y que gracias al cielo estabas acompañada por tu mejor amigo, ese que de casualidad nunca le presentaste a tu ex… ya que en los nueve mugres meses que duraste con él, tu amigo estaba “así o más enamorado” de una chica con la que terminó hace tiempo y por eso hasta ahora tiene tiempo para platicar contigo. A eso le sumamos que tu amigo es un tipo bastante apuesto con el que muchas quisieran andar pero tú estás consciente de lo mujeriego que es, estás al tanto de todas sus fechorías y por eso es uno de los últimos hombres con quien considerarías una relación.
Bueno, volviendo a lo de que tienes a tu ex frente a ti, no puedes evitar ver lo mal que se ve en la terrible facha que trae… ¡Momento! ¿Cuando andaba conmigo, así se veía? ¡Qué horror!
En fin… ya viste que no ha mejorado su aspecto y que de hecho trae una de las camisas que le regalaste la única navidad que pasaron juntos, te das de topes contra la pared por haberle hecho un regalo que no merecía, te preguntas que fregados le vio a esa tipa con la que anda por que por supuesto que tú eres mucho más hermosa.

Después de encontrártelo unas cuantas veces mientras dabas vueltas al igual que él por la plaza comercial, quedas satisfecha de saber que no te quita la vista de encima y que tú ni siquiera lo haces en este mundo, pues como dice mi tía “Solo lo veías con la colita del ojo” muy despistadamente, o tu amigo hacía como que veía otras cosas y te confirmaba que estaba viéndote.

¿Al final que te queda hacer?

Dar gracias por haber abierto los ojos a tiempo, por haberlo mandado a freír espárragos, por tener un amigo tan apuesto y por lo bella e inteligente que Dios te hizo.


viernes, 29 de febrero de 2008

Mentiras=Enojo

Un chico (muy lindo por cierto) alguna vez me preguntó -"Qué es lo que más te hace enojar?" Yo traía una desvelada tremenda encima y no tenía cabeza para pensar rápido en la respuesta, aun y cuando esa respuesta la sé desde hace mucho tiempo. Le respondí que hay pocas cosas que me hacen enojar, pero si hay muchas cosas que me molestan. Al día siguiente me di cuenta que este chico me había mentido sobre su edad y fue cuando recordé perfectamente la respuesta a lo que me pregunto… “Las mentiras”